No nos mordemos la Lengua… ¡ni en la RAE!

Vaya nochecita…

Eso fue lo que nos dijo la seño Leticia al día posterior del gran día. ¿Qué gran día? RAO, ROE… RAE. Sí, nosotros, los alumnos de 3 de ESO, tuvimos el honor de ver invitados a la Real Academia Española, en Madrid, después de más de un año de espera… Casi 5 horas de autobús, saliendo a las 5:30 de la mañana, nos esperaba antes de llegar al amor incondicional de muchos y muchas jóvenes: la capital española. Aunque el viaje se nos hizo relativamente corto, más corta se nos hizo la estancia allí. Entramos en aquel imponente lugar que parecía que hospedaba a reyes (no os podréis imaginar la cantidad de dinero que moverá la RAE…) Como estarás pensando; libros y libros y libros, a mí se me fue la cabeza. Hay que decirlo: era un lugar con clase, no se andaban con chiquitas.

Después de comer y visitar la Plaza Mayor y el parque del Retiro (algunos ya lo conoceréis) nos dirigimos hacia los jardines del Palacio Real (poca cosa eh, ahí solo cabe mi perro) donde nos esperaba una gymkhana cultural. “¿Hay que correr?” “Qué va, podéis ir andando.” Me duelen las piernas de lo que pude correr. Y no sé cómo, nada más que con unos cuantos papeles, íbamos llegando a cada lugar donde se encontraban las pruebas. Y oye, con la tontería, al final vimos medio Madrid.

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